Estimadas/os tutora y compañeras/os: comparto mi relato y el prezi correspondiente. Saludos!
Relato: "Estar o no estar: ésa es la cuestión".
Tengo el gusto de trabajar en el único ISFD con que cuenta La Cruz (Corrientes), pueblo de origen jesuítico fundado en 1630, que cuenta con unos 7000 habitantes y se encuentra ubicado a orillas del Río Uruguay, a 426 km de la ciudad de Corrientes. Al “Sábato”, como lo llamamos, asisten alumnos de entre 21 y 40 años, aproximadamente, y muchos viajan desde localidades vecinas (Alvear, Guaviraví, Yapeyú) para estudiar una carrera de nivel Superior.
Este relato se vincula directamente con esta realidad institucional, porque presenta como caso la incidencia del “ausentismo” en la desmotivación, dada la escasa frecuencia del transporte interurbano, que obliga a un grupo de alumnos a retirarse cuarenta minutos antes de finalizar la clase para alcanzar el último colectivo a su localidad. Esta circunstancia se agrava los días de mal tiempo, ya que la carencia de transporte urbano obliga a los alumnos a trasladarse a pie desde la terminal hasta el instituto, y debido a esto en tales condiciones climáticas gran parte de ellos no asiste a clases.
Uno de los supuestos que expone Flavia Terigi en su trabajo sobre “Cronologías de aprendizaje” tiene que ver precisamente con la presencialidad: “Si ese supuesto se rompe, si alguna de la dos partes no va -y acá cabe tanto hablar del ausentismo de los chicos como del ausentismo de los docentes-, si una parte no cumple con el pacto de presencialidad, bueno, se nos desbarata la enseñanza…”
¿Confiamos demasiado todavía en el docente como la voz autorizada por el saber para “impartir” el conocimiento? Por mi experiencia me atrevería a decir que en el Nivel Superior esta figura no solo está vigente sino también potenciada en el imaginario de los actores institucionales. Para muchos, el docente “dicta” la cátedra y si éste o los alumnos no asisten, la “transmisión” no es posible.
Esta visión es un claro ejemplo de los planteos que hace Terigi en su ponencia respecto a que estamos formados a imagen y semejanza de un sistema educativo de otro tiempo y esa cristalización de supuestos pensados en otro contexto político y sociocultural muy diferente retrasa los cambios que la sociedad de hoy reclama a la escuela, que “cruje” y “resiste”.
Revisando el supuesto de la presencialidad podríamos pensar otras estrategias que conciban la educación como una construcción en la que la presencia física no fuera una condición excluyente para el desarrollo de experiencias significativas. Por ejemplo, y es una de las cosas que hacemos para acompañar la trayectoria de estos alumnos, utilizar las redes sociales como recurso pedagógico. La creación de grupos en Facebook donde participan los alumnos de los distintos años del Profesorado de Lengua y Literatura comenzó tímidamente, como un espacio de interacción al que temíamos un poco, porque pensábamos que quizás podría desvirtuarse el fin pedagógico.
Sin embargo, el uso del Facebook contribuyó progresivamente a mejorar la comunicación entre docentes y alumnos: a través del Face no sólo era posible estar al tanto de temas, consignas, lecturas, resultados, etc.; también hacer consultas a los profesores fuera del aula, en el proceso de elaboración de los trabajos, producir colaborativamente, incluso –me consta- con quienes por problemas de salud no podían asistir a reuniones de escritura colectiva y participaban de la revisión de borradores a través del chat de la red social.
A este uso primario como canal de comunicación que habilita instancias de tutoría y permite el trabajo grupal en red se le sumó la posibilidad de compartir en ese espacio extra-áulico informal distintos tipos de materiales complementarios de la bibliografía, que en forma de ensayos digitalizados, links a blogs y sitios de información, o videos en Youtube nos permitían continuar las reflexiones y debates iniciados en clase y extender la presencia de todos fuera del aula. Convertido en una suerte de “foro” los grupos comenzaron a recibir aportes de los docentes y los alumnos, y a compartir en comunidad la lectura crítica de esos materiales.
Otras dificultades de índole económica, como el acceso a los libros y materiales de estudio también pudo ser enfrentada exitosamente, gracias a la buena voluntad de docentes y alumnos, que accedieron a digitalizar con fines didácticos los textos sugeridos en las bibliografías y/o compartiendo en formato PDF los archivos que hallaron en diversos blogs educativos de la red. Esta acción solidaria también propició el desarrollo de herramientas de búsqueda de la información, la elaboración de recursos didácticos y el diseño de experiencias de aprendizaje con TICS.
En este proceso de nos encontramos, asumiendo las dificultades como desafíos e intentando evitar la desmotivación y la deserción de nuestros alumnos, para que los debates se prolonguen más allá de las 23:15, cuando termina la clase, y continúen en estos grupos que entendemos no son “virtuales”, sino reales, porque creemos que el quid de la cuestión no es Ser/no ser, sino ESTAR, para asumir el compromiso de aprender con otros...
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