"Lo único que temo del
paso del tiempo, es perder mi capacidad de asombro.
Y más cuando mis niños de 5
años (puros, inocentes, impulsivos, espontáneos), tienen cada ocurrencia!
Aquel día,
entre manitos sucias de tanto jugar con plastilina, Jesús me preguntó si
me gustaba viajar en avión. Respuesta inmediata a una pregunta que me agarró desprevenida, dije la verdad:
-Más o menos, me da un
poquito de miedo.
-¡No tenes que tener
miedo seño! Porque si el avión se cae, con "un
par de caídas" no te pasa nada.
Fueron de esos segundos en los que por mi
mente se cruzaron escenas, imágenes, dudas, tratando de darle un sentido a las
palabras que Jesús me decía. Lo primero que se me ocurrió, fue casi "lo
lógico": ¿Un par de caídas? Seguramente a la primera ya no me quedarían
opciones ni siquiera para imaginar que "no me pasaría nada".
- ¿Cómo que con un par
de caídas no me pasa nada? No te entiendo, Jesús.
- Claro seño! El
"par de caídas" es una mochilita que cuando el avión se cae, usted
tira de una tirita y se abre el globo grandote arriba de su cabeza. Y así no le
pasa nada...
Su respuesta fue un aluvión de ternura, de esos que logran mejorar indiscutiblemente tu día. Sonríe tu alma, endulzan
tus oídos, tus gestos se relajan y expresan lo anonadada que quedás frente a la
simpleza de aquellas palabras.
Esas dosis de frescura que los niños te
dan a diario, permiten ejercer la famosa frase que aconseja "mantener vivo
al niño que llevamos dentro". Entre investigaciones, evaluaciones,
planificaciones y demás responsabilidades que la docencia implica, hay un
margen por donde se cuela el aire fresco que nos dan nuestros alumnos; el mismo
que le da sentido al esfuerzo que realizamos.
Los años pasan, nuevos grupos de niños
recorren nuestras aulas y así como con el paso del tiempo crecen ellos, también
crecemos nosotros.
Ese crecimiento trae cambios, nos
enriquecemos con las nuevas experiencias, pero el riesgo de la historia es el
envejecimiento del alma; esa cornisa por la que transitamos al momento de que la
rutina de nuestro trabajo no se convierta en una rutina del corazón.
Por eso me propuse
siempre a dejarme sorprender...
Porque... lo único que
temo del paso del tiempo, es perder mi capacidad de asombro".
Comparto el siguiente enlace que me pareció muy divertido!!!
"Las grandes ocurrencias de pequeñitos autores"
"Las grandes ocurrencias de pequeñitos autores"
Son las historias que uno dice.. tendría que escribirla... La escribiste y muy bien... Muy bueno también el Prezi...
ResponderEliminar