lunes, 22 de septiembre de 2014

Relato

Ahora comparto mi relato Otro Jueves cobarde espero les agrade.


“Otro jueves cobarde…” cuando Milton comenzó la lectura de su cuento policial no pude menos que sonreír. La canción de Iván Noble que supo grabar con Sabina resonaba en el aula ¡Estos chicos no dejaban de sorprenderme!
Habían pasado apenas 4 semanas de trabajo juntos, 4 encuentros de 2 horas reloj de los 8 que compartiríamos según lo pautado por el programa FINES en la Ciudad de Buenos Aires, y el vínculo con mis 8 alumnos se iba fortaleciendo y fortificando.
No trabajo como docente en nivel medio, lo único que me permito (y es realmente un permiso ya que mi excedida carga de horas de clase me indica no tomar nada más) es tener un grupo por cuatrimestre donde poder compartir con otros mi pasión por la literatura.
Durante ese cuatrimestre del 2013 y con este grupo decidí redoblar mi apuesta y proponer no solo la lectura sino también la escritura de invención de textos literarios. ¿Por qué lo hice con este grupo y no con otros? ¿Por qué me animé y tomé el riesgo (¡y el trabajo!) de producir escritura de ficción en el aula? Supongo que a mis ganas se sumó algo intuitivo que pude percibir en el grupo encuentro a encuentro: asistencia casi perfecta, entrega de las tareas que rigurosamente y clase a clase proponía, participación activa y discusión sumamente amena de los textos literarios, respeto y camaradería entre pares… podría seguir enumerando y no sé si justifico aún mi decisión.
Pero recuerdo esa clase en que leían los cuentos policiales producidos a partir de la canción “El caso de la rubia platino” y no dejaba, como mencionaba antes, de sorprenderme.
Y debería agregar: no dejaba de emocionarme y de disfrutar con ellos, como un par más, no solo ante las lecturas sino ante los comentarios. Cómo se sugerían cosas unos a otros, cómo se felicitaban, cómo se daban ideas para seguir o mejorar en sus producciones…

Fue una clase hermosa en la que todos nos fuimos “felices”. No tengo pudor en decir la palabra felicidad, sobre todo porque es lo que me da la docencia día a día y porque es el motivo por el cual la sigo eligiendo.


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